Cuando empecé a investigar cómo mis estudiantes de Ingeniería en IA y Ciencia de Datos usaban herramientas de IA generativa, lo que encontré no me sorprendió: la mayoría las usaba como atajo.
Copiar y pegar. Generar y entregar. Prompt básico, resultado aceptable, siguiente tarea.
Lo que sí me sorprendió fue descubrir que con una intervención estructurada de solo 4 semanas, más de dos tercios del grupo transformó radicalmente su relación con estas tecnologías.
El punto de partida
Al inicio del semestre, pedí a mis estudiantes que usaran ChatGPT para una tarea específica: transformar un paper técnico en un artículo divulgativo. Sin instrucciones especiales sobre cómo usarlo. Solo la tarea.
El resultado fue predecible: textos genéricos, sin voz propia, con errores conceptuales que los estudiantes no habían detectado. La IA había hecho "su trabajo" y ellos habían hecho "entregar".
La intervención
Durante 4 semanas, implementé un proceso de 4 pasos que obligaba a una interacción más profunda con la herramienta:
Generación → Evaluación → Regeneración → Comparación
Cada paso tenía rúbricas específicas. No bastaba con decir "la IA se equivocó". Había que identificar en qué se equivocó, por qué y qué harías diferente como humano con conocimiento del tema.
Los resultados
Tras la intervención, el 68,4% del alumnado reportó cambios significativos en cómo usa herramientas de IA. Pero los cambios cualitativos fueron aún más reveladores:
- Estudiantes que antes aceptaban el output sin revisión ahora identificaban errores de razonamiento
- El nivel de los prompts pasó de instrucciones genéricas a solicitudes específicas con contexto
- La calidad del producto final mejoró porque la IA pasó de ser un sustituto a ser un interlocutor
La lección
El cambio no es espontáneo. No basta con poner herramientas de IA a disposición del alumnado y esperar que las usen bien. Requiere diseño instruccional deliberado, evaluación continua y, sobre todo, honestidad sobre las limitaciones de la tecnología.
No necesitamos más tutoriales de prompts. Necesitamos más pedagogía crítica.
¿Te interesa implementar algo similar en tu aula o institución? Escríbeme: almudena.diaz@upm.es